Misma gracia, diferentes respuestas

Lucas 17:11-19

El Leproso samaritano había recibido la gracia de Dios que transforma en un corazón que adora a Dios. Este leproso al ver la increíble misericordia que Dios había tenido con él no podía sino adorar a Dios. Y vino “glorificando a Dios a gran voz”. Todos aquellos que reciben de Dios una salvación tan grande se convierten en verdaderos adoradores de Dios. Vengamos al Señor en adoración.

La gracia de Dios se manifiesta en una vida de agradecimiento a Dios, “y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias”. Ser agradecido es propio de almas educadas, humildes, sencillas. Una persona agradecida sabe que nada le es debido y que todo servicio es un don. Vengamos al Señor con gratitud.

Predicador: Eduardo Sanz

Descargar PDF

About Administrador