El peso del Mensaje

Jeremías 27, 37 y 38

¿Cómo es posible que Dios permita que algunos de sus siervos pasen por situaciones tan difíciles incluso
cuando transmiten el mensaje fielmente?. A pesar de esos momentos duros que vivimos, es una bendición
para nosotros saber que el Eterno en ningún momento abandonó a Jeremías, ni aún cuando estaba en el
fondo de la cisterna. Tal cómo escribió el salmista «Aunque ande en valle de sombra de muerte, No
temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.» (Sal 23:4).

Predicador: Eduardo Sanz

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