Agita mi vida

Juan 5:1-18

El último detalle que nos extraña… “Y el que había sido sanado no sabía quién fuese”.Es curioso que el paralítico no pudo explicar quién era el que le había sanado. Parece que antes de su sanidad no conocía quién era Jesús, y después no debió tomarse mucho interés en averiguar algo más acerca de aquel que había cambiado su vida para siempre. Esto nos deja con una sensación un tanto extraña. ¿Por qué decidió Jesús sanar a aquel paralítico? Por un lado, el enfermo ni sabía quién era Jesús, ni tampoco esperaba nada de él.
Además, una vez sanado, el Señor le tuvo que advertir seriamente que no siguiera viviendo de la misma manera que hasta ese momento lo había hecho, para que no le viniera alguna cosa peor, lo que nos hace pensar que después de su sanidad, no parecía tener intenciones de cambiar espiritualmente. Y por último, la actitud que adoptó en su trato con los judíos, sólo sirvió para causar problemas a Jesús. Ante todo esto, nos preguntamos ¿por qué el Señor lo sanó? ¿qué vio en él? Y la respuesta es que lo que movió a Jesús no fue lo que vio en el paralítico, sino su propio carácter: el Señor es misericordioso y compasivo. Y en realidad, esta es la misma razón por la que fue a la cruz para morir también por nosotros. La gracia abundante de Jesús que tocó y agitó a vida de aquel lisiado en Bethesda, está hoy aquí para agitar mi vida.

Predicador: Eduardo Sanz

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