Canciones desde la cueva

1º Samuel 22: 1-5

Saúl salió a perseguir sin tregua a David. Estaba ciego por el reinado, luchó con todas sus fuerzas para
mantener su silla, su posición, su título, y al mismo tiempo perdió su misión, su llamado y la unción de Dios.
Su persecución endemoniada no pretendía solamente acabar con el ascenso al trono de David. El
cuidado de Dios va mucho más allá de nuestro tiempo. Dios cumple sus promesas a lo largo de la
historia. Y nosotros conocemos el final de este período de prueba que vivió David. Finalmente
David, tal como Dios le había llamado, llegó al trono, por la misericordia de Dios, por su cuidado,
protección y provisión a pesar de vivir momentos de durísimas pruebas. Persecución, hambre,
soledad, quebranto. En territorio propio y en territorio enemigo, Dios guardó a su siervo, trató su
corazón y cumplió su propósito. De la descendencia de David llegaría un Rey de reyes y Señor de
señores, Rey eterno, el hijo de David es uno de sus nombres.
El enemigo no solo estaba persiguiendo a David, estaba persiguiendo el plan de Dios que nos trajo
el pan de vida que es Cristo el Señor.
Ante tales circunstancias la mano de Dios, su cuidado, protección, provisión y presencia no cesa y
David así lo testificó a través de sus canciones desde la cueva.

Predicador: Eduardo Sanz

Descargar PDF

About Administrador