Completar mi gozo

Filipenses 2: 1-11

Así que la solución a conflictos de afán de protagonismo, de querer destacar,
de temor a perder nuestra posición, es estimar cada uno a los demás como superiores a
nosotros mismos. No podemos resolver estas tendencias naturales nuestras por nuestras
propias fuerzas. Necesitamos pedir en oración la ayuda, la intervención del Espíritu Santo,
para controlar las reacciones de nuestra naturaleza vieja. Cristo dejó la gloria del Cielo. El
descendió más y más hacia esta tierra, recorriendo esa enorme distancia hasta llegar
exactamente al lugar en que nosotros nos encontramos. El descendió desde las riquezas de la
gloria del cielo, hasta la pobreza y miseria de los seres humanos. Y lo hizo para que aquellos
que se reconocen pecadores, quienes son conscientes de su necesidad de salvación y creen
que Jesucristo les puede liberar de su miseria y perdición espiritual, reciban a través de Su
obra en la cruz, una vida abundante en esta tierra, así como la vida eterna y las riquezas que en
esa vida futura, Dios tiene preparadas para aquellos que le aman. El propósito de Dios el Padre
es el de exaltar a Jesucristo, y de la misma manera creemos que esa es la voluntad de Dios
para cada uno de nosotros. Exaltar a Jesucristo, donde quiera que nos encontremos, y en todo
lo que hagamos. El propósito máximo y final de Dios Padre es la exaltación del Señor
Jesucristo.

Predicador: Eduardo Sanz

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