Gloria a Dios en las alturas

Lucas 1: 8-15; 2: 1-7 y 8-20.

La ocasión lo merece y aparecen huestes celestiales que se hacen visibles esa noche en medio del monte. Huestes celestiales se traduce como ejércitos celestiales, una multitud de ángeles que habitan en el cielo, en la Presencia de Dios. «Alabad a Jehová desde los cielos; Alabadle en las alturas. Alabadle, vosotros todos sus ángeles; Alabadle, vosotros todos sus ejércitos.» Salmos 148: 1-2.

El plan eterno de Dios para la redención del mundo estaba perfectamente sincronizado. Gloria a Dios en las alturas porque El Señor tiene control de los tiempos, porque mueve naciones y porque nos muestra su gloriosa presencia en el nacimiento del Salvador en la ciudad de Belén. Gálatas 4: 4, 5 nos dice que “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos.”

La Navidad es la época del año en la que celebramos el nacimiento de Jesús. Los pastores fueron los primeros en celebrar cuando salieron corriendo para encontrar a Jesús envuelto en pañales. Esta Navidad alcemos la vista, pongamos los ojos en Jesús y como también hacen los ángeles demos Gloria a Dios en las alturas.

Predicador: Eduardo Sanz

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