Hijo, ¿me amas?

Juan 2:15-19

La iglesia es el tesoro más preciado del Señor, es la novia de Cristo. Él la compró pagando un alto precio. Un día el Señor vendrá a llevársela para reinar eternamente con ella. En esa promesa está basada nuestra fe. Trabajemos de la mano con el Señor para edificar una iglesia santa y sin manchas. Pensemos que, es un privilegio cuidar de la iglesia de Cristo. No la maltratemos con nuestras palabras, con nuestras críticas. No seamos indolentes ante los tiempos de necesidad. No la abandonemos como hicieron los discípulos con Jesús cuando le
iban a crucificar. La iglesia necesita sentir el amor de Dios, porque ese Amor es la mejor forma de sobrellevar los tiempos difíciles que estamos viviendo. Evitemos las discusiones y contiendas. Vamos a invertir lo que nos queda de vida amándonos unos a otros en el amor
de Cristo. Practiquemos el perdón desde el corazón haciendo desaparecer el orgullo y olvidando las ofensas. Venzamos el egoísmo, poniendo las necesidades de nuestros hermanos por encima de las nuestras. De ese modo estaremos enseñando su palabra con nuestro propio
testimonio. Hermano, vamos a bendecir nuestra iglesia, oremos por nuestra iglesia, cuidemos de nuestra iglesia. Amemos la iglesia de Cristo tanto como le amamos a Él “Todos somos llamados a cuidar de la iglesia, porque la iglesia de Cristo somos
todos”

Predicador: Addy Fernández

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