La promesa

Hechos 2:1-11

El ejemplo de los discípulos nos enseña que solo si creemos, obedecemos y mantenemos la
comunión con El Padre podemos permanecer y recibir el cumplimento de sus promesas,
no para una satisfacción personal sino para que Él se glorifique en nuestras vidas.
Debemos anhelar el bautismo del Espíritu Santo, ya que a través de esta obra recibimos
dones y somos investidos de poder y autoridad para cumplir con el propósito de nuestro
llamado, que no es otro que ser testigos de Cristo y llevar las buenas nuevas de Salvación.

Predicador: Belkys Yrigay

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