Por presencia o por fuerza

Génesis 32:1-2

La vida de Jacob refleja una contradicción. Por un lado fue el hombre que supo encontrarse con Dios; y por otro su vida
estuvo teñida por la trampa: usurpó la primogenitura de Esaú, y se apropió de los rebaños de Labán. Sin embargo fue
capaz de pedir perdón al hermano que había ofendido; y, no puede negarse, que trabajó mucho a favor de su tío Labán.
Las contradicciones de la vida de Jacob se reflejan en el significado de su nombre. El nombre del patriarca adquiere un
significado doble. Por un lado, la palabra “Jacob” significa, “Dios siempre protege”, y, ciertamente el patriarca gozó de la
protección divina durante toda su vida. Por otro lado, el término Jacob oculta una raíz hebrea que significa “el tramposo”,
usurpador y evidentemente algunos pasajes de la vida de Jacob le presentan como un tramposo.
La vida de Jacob es el reflejo de toda vida humana, una mezcla de pecado y gracia; pero la grandeza de Jacob estriba en
su momento de quebranto en la presencia de Dios.
A veces pasamos años buscando por nuestra fuerza las bendiciones de Dios. El Señor nos acompaña a lo largo del
camino a la espera de que nos paremos en la noche y nos rindamos quebrantados ante su presencia.

Predicador: Eduardo Sanz

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